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Mensaje por Invitado el Miér Ago 04, 2010 10:52 pm

fatal nombe, no lo creen? bueno, pero les dejo el prologo y el primer cap asi de antemano gracias!!


Prologo: Nos volveremos a ver...


Los cuerpos inertes estaban en el suelo, la sangre teñía la nieve de rojo. Él se resistía a caer como los demás. Los había conocido desde hacía años y ahora los había visto caer. Aun, con sus pocas fuerzas sostenía a la chica con la que había luchado desde hacía años, su buena amiga, su compañera. Ella tocio sangre y él no pudo mantenerse más de pie.
― ¿Moriremos?― Pregunto ella acongojada, deseaba ver a su hermano.
―No…no lo sé.― Replico él con una sonrisa y los ojos llenos de lagrimas.
― ¿Qué pasara con mi hermano?― Él alzo la vista y vio el hermano de la joven a lo lejos, tenía un gigantesco agujero donde debía tener el corazón.
―Él…estará bien.― Dijo y volvió a sonreír ―No importa lo que pase, nos volveremos a ver, ya llevas.―
La chica sonrió y cerró los ojos. Él nunca más volvió a ver sus ojos violetas, o la luz del sol.







Capitulo 1: El ataque.



La gente caminaba apresurada a su alrededor. Muchos debían llegar a sus trabajos, otros a la escuela y otros más simplemente caminaban. Nadie lo notaba, nadie debía notarlo. Tenía hambre, tenía mucha hambre. Sudaba frió y sus ojos se desorbitaban. Una mujer lo noto y se detuvo. Dejo de hablar por teléfono y se le acerco, pero aquello fue un error. La cabeza de la mujer voló en pedazos y su cuerpo se lleno de estrellas. La gente comenzó a correr, los gritos se dejaron oír. Aquel hombre se rompió, como si de papel fuera, y dejo a la vista un inmenso monstruo lleno de cañones que apunto a todo lo que se movía y vivía. En menos de 30 min murieron más de 500 personas y el monstruo desapareció.
Ese mismo día se convoco a una junta extraordinaria del G8, y fue brutal. Los líderes mundiales gritaban llenos de cólera y dolor. Francia iba de luto por la masacre que había ocurrido en París ese mismo día. Los otros países estaban alterados, podía haber masacres también en sus ciudades. De repente, entre todo el caos, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, se puso de pie sosteniendo varios documentos amarillentos, viejos. El presidente Nicolas Sarkozy le miro con el rostro demacrado por el dolor, su esposa murió en la masacre de París, asintió y se puso de pie.
―Silencio, por favor.― Dijo Berlusconi y todos le miraron con seriedad ―Todos saben del incidente de esta tarde. 500 franceses murieron esta tarde en cuestión de minutos y, ¿qué hacen ustedes? Se culpan y señalan uno al otro por aquella monstruosa maquina, sin embargo, el presidente Nicolas y yo conocemos la identidad de estas maquina y de su creador.―
― ¿La conocen? ¿Saben quién es el culpable de este acto tan atroz?― Pregunto Dimitry Medvedev, presidente de Rusia.
―Si lo saben, ¿qué es esa atroz arma? ¡Díganlo!― David Cameron, primer ministro del Reino Unido.
―El arma era llamada Akuma― Dijo Sarkozy con voz lastimera y el primer ministro japonés se puso de pie golpeando la mesa con fuerza.
― ¡¿Esperan que creamos que fue un demonio?!― Grito Naoto Kan fulminando con la mirada al francés y al italiano.
―No fue un demonio, Kan. A finales del siglo XIX existió una organización― Empezó a decir Berlusconi, después de decirle sin palabras a Sarkozy que él se encargaba. ―, esta era una organización religiosa militar llamada Orden Oscura. Durante más de un siglo, esta organización lucho en las sombras contra las maquinas que, debido a lo monstruosas que resultaban, fueron denominadas Akumas. La organización fue fundada en Italia, por parte del vaticano.―
―Sin embargo, la sede principal estaba en Francia y tenia sedes en diferentes partes del mundo.― Dijo Sarkozy aun con la voz lastimera ―Hace tres meses, en un viejo edificio en París, encontramos esto.―
Mostro un trozo de algún extraño material que irradiaba luz propia. Pequeños rayos golpeaban el cristal. Los demás miembros del G8 se miraron unos a otros asombrados, aquello era algo nuevo.
―Esto es― Dijo Berlusconi con una sonrisa leve ―Inocencia.―



jojojojo!! es mi primer fic futurista de DGM, asi qe perdonenme si esta algo raro XD
espero qe les haya gustato y comentar no a matado a nadie hasta ahora eh!!

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Re: Volvimos.

Mensaje por Ashiya Maki el Lun Ago 09, 2010 7:44 pm

esta binita tu historia n-n me encanta
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Ashiya Maki

C U M P L E A Ñ O S : : 16/04/1994

U B I C A C I Ó N : U B I C A C I Ó N : : the black order

O C U P A C I O N : O C U P A C I O N : : exorscista

H U M O R : H U M O R : : animada
M e n s a j e s : : 106
I n s c r i p c i ó n : : 04/10/2009
E d a d : : 23


http://www.theblackorder

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Re: Volvimos.

Mensaje por Invitado el Jue Sep 02, 2010 5:59 pm

wow!!! a alguien le gusta llorare de emocion!!!!!!!!!!! Bueno, recobrando la cordura, me presento con el segundo capitulo y una gripa qe podria matar a un toro D: por ende, no escribire por temor a asesinar a alguien..........sin más tonterias les dejo el segundo cap..................




Capitulo 2: El regreso del bufón.
Abrió los ojos perezosamente mientras acallaba el reloj despertador. Se quedo estático, con la mano extendida sobre el reloj, la miraba fijamente. Esa mano que le volvía peculiar por su vivido color sangre. Suspiro y se sentó en la cama, sacudiéndose el cabello color negro tan oscuro como la noche. Sus ojos grises se quedaron fijos en sus pantuflas negras. Se puso de pie y se quito la camiseta del pijama y extendió la mano hasta su camisa blanca. Era el único joven de la secundaria que llevaba mangas largas. Se abotono la camisa mientras caminaba hasta el interruptor de la luz. La encendió y comenzó a buscar sus guantes entre las bolsas de frituras y cajas de pizas, todas vacías. Encontró uno debajo de la cama y el otro dentro de una caja de cereal. Se los puso viéndose al espejo. Luego tomo un pantalón que había sobre un mueble, era el pantalón del uniforme. Se vistió y puso los zapatos negros. Se paso la mano entre el oscuro cabello y tomo su maquillaje del cajón.
Comenzó a maquillarse debajo, sobre y el parpado del ojo izquierdo. Desde que tenía memoria tenía una horrenda cicatriz en el ojo con una peculiar forma, sobre del ojo era una estrella y debajo daba una forma muy peculiar. A él no le gustaba esa cicatriz, por eso la ocultaba con maquillaje. Una vez oculta, tomo su mochila y salió de la habitación poniéndose el cinturón. Casi de inmediato escucho las risas por parte de su tutor y de alguna chica. Para cuando llego a la sala se llevo una sorpresa.
El hombre de cabello rojizo estaba dormido en el sofá, con la botella de whisky en las manos y con el televisor prendido. El chico suspiro con pesadez y apago la televisión. Escribió una nota donde dejaba dicho que llegaría tarde pues iría a trabajar y salió de la casa hacia él colegio.
No era precisamente popular allí, era el chico marginado debido a que, el primer día de escuela, todos vieron su brazo izquierdo y le denominaron monstruo. Ahora toda la escuela decía que él era un fenómeno y todos le temían. Todos menos Ron. Este era otro chico marginado, debido a que él venía de una granja a las afueras de Londres. Él era el único que compartía en los recesos con el pobre chico de la cicatriz. Ese día le recibió Lowell, el tío malo de la escuela.
― ¡Ja! Aquí estas, fenómeno.― Dijo, y los tontos que le seguían soltaron la carcajada. Él soltó un suspiro y a lo lejos miro a su amigo Ron.
―Lowell, hoy no, por favor.― Pidió con voz quejumbrosa ―Tuve una mala noche…―
No pudo terminar, Lowell le había dado un puñetazo en la mejilla. Los otros chicos comenzaron a patearlo cuando él cayó al suelo. Lowell soltó una carcajada y escupió al chico en el rostro. Él y sus secuaces se fueron al interior del colegio. Él pobre chico se levanto, escupió sangre y miro sus guantes blancos manchados de sangre. Suspiro y se puso de pie, dispuesto a ir al baño de la escuela. Se vio en la necesidad de cambiarse de ropa y guantes. Se volvió a pasar la mano entre el negro cabello y suspiro, su maquillaje se había arruinado y no tenía más. Golpeo su frente contra el cristal. Tuvo que dejarse el flequillo al frente para ocultar la estrella.
La escuela fue aburrida, desesperante. A excepción del receso, donde comió como siempre (otro factor de ser denominado fenómeno). Volvió a clases, reprobó historia, paso de suerte algebra y se encontró con Ron a la salida.
― ¡Hola!― Dijo Ron y él le miro con desdén ―Lo lamento, amigo, es solo que Lowell ya me había amenazado y golpeado en el estomago antes de que llegaras.―
―No importa, me lo imagine. Es solo que pase una mala noche…―
― ¿Pesadillas de nuevo? ¿Qué soñaste hoy?― Dijo y el chico asintió.
―Lo mismo. Estoy en un campo, un sujeto regordete con cara graciosa envía monstruos extraños en mi contra, mi brazo izquierdo no estaba pero sostenía una gran espada gigantesca. Hay varios chicos, un pelirrojo, una chica asiática. Un hombre joven de aspecto atemorizante y una chica de aspecto preocupado. También había un niño de cabello azul.― Dijo sonriendo, pero la sonrisa no duro ―Todos luchamos y uno a uno van muriendo. No puedo evitarlo.―
―Mortal.― Dijo Ron y suspiro ―Debe ser algo pasajero ya veras, ven. Demos llegar a tiempo para trabajar o la señora Potter nos colgara.― Él asintió.
***
Su trabajo en la cafetería de la señora Potter consistía en tomar las órdenes y, después de que Ron las preparara, llevarlas a las mesas. Siempre había una chica que iba a comer pastel, de todos los sabores. Ella siempre se sentaba donde mismo, pero ese día ella lucia distinta e iba acompañada por dos chicos extraños. Ese día también llego un chico peculiar. Era alto, con el cabello largo y rubio que llevaba trenzado, sus ojos azules eran severos y, por el traje que llevaba, estaba seguro de que respetaba mucho las reglas. Ordeno un café con miel y se sentó al otro lado de la cafetería. Ron comento algo gracioso sobre los dos lunares que quedaban entre ambas cejas del chico rubio, pero él rio sin ganas. Limpio la barra y tomo la charola con el café y pastel de la mesa de aquella chica. Lo llevo y sonrió amablemente mientras lo entregaba.
―Hola, bueno verte hoy― Dijo y le entrego el pastel ―Pastel de fresas con crema y dos cafés moka, ¿es todo?― Pregunto y la chica negó con la cabeza. Uno de los hombres le tendió un billete de 100 libras esterlinas que anonado al chico.
―Es una propina por tus servicios. ¿Cómo dices que te llamas?― Dijo la chica con una amplia sonrisa y llevándose un pedazo de pastel a la boca.
― ¿Mi nombre?― Pregunto desconcertado, nunca le preguntaban eso. ―Allen, soy Allen Walker.―
Ella rio amigable y Allen tomo el billete no muy convencido. Volvió a la barra y Ron le miraba con los ojos entre cerrados y una sonrisa picara. Allen se olía lo que venía, pero prefirió aparentar que no sabía nada y se metió las 100 libras en el pantalón.
―Le gustas.― Dicto Ron y Allen rio nervioso.
―Ja, no digas tonterías, Ron― Dijo sonriendo ―, es solo una clienta y nada más. ¿Tienes el café de la mesa 5?―
― ¿El del chico de los lunares? Si, y no importa si te gusta o no. Es bueno verte sonreír, aunque sea por algo de plata. ¿Luego jugamos póker?― Pregunto pasándole el café.
―Claro, tu llevas las cartas que yo no quiero volver a casa aun.― Rió y llevo el café al chico.
―Su café con miel, ¿deseas algo más?― Pregunto amable y el chico le indico que se sentara.
― ¿Eres Allen Walker, cierto?― Pregunto y el chico frunció el cejo.
― ¿Cómo sabes mi nombre?― Pregunto alarmado, ese sujeto era extraño.
―Es mi trabajo saberlo. Yo soy Howard Link, miembro de la Orden Oscura.― Dijo velozmente y en voz baja mientras mostraba una extraña cruz.
― ¿Orden qué?― Pregunto entre asustado y desconcertado aun más.
―Presta atención, no tengo precisamente mucho tiempo. No estás seguro aquí, debes venir conmigo ahora.― Y para Allen todo tuvo sentido.
―Wow, wow. Espera, amigo. Yo no le voy a ese lado, no es que no seas atractivo pero…―
― ¡¿Qué?!― Exclamo el rubio aterrado y con las mejillas sonrojadas. ― ¡No me refiero a eso, cielos! Me refiero a esto― Dijo sujetándole la mano izquierda y luego le señalo el ojo ―, y a eso.― Walker se quedo helado, boquiabierto. Él le miraba con el cejo fruncido, esperando alguna reacción del chico y, al no pasar nada, volvió a hablar. ― ¿Tu cabello no debería ser blanco?―
― ¡Shhhh!― Dijo Allen cubriéndole la boca al chico rubio con una mano y mirando a su alrededor ― ¡No digas nada, tonto! Nadie lo sabe.―
―Oh, ya veo, ¿tinte?― Dijo y Allen le fulmino con la mirada.
―No sé qué quieres, pero no interesa. No te me vuelvas a acercar.―
Dicho esto, Allen se puso de pie y volvió a la barra. Sabía que Link le miraba, pero no le intereso mucho. Discutió con Ron sobre el atentado sexual que acababa de sufrir y, después de que Link y la chica que convirtió a Allen parcialmente rico salieran de la cafetería, cerraron. Contaron las cajas de café y azúcar, limpiaron las mesas, jugaron un poco de póker (el cual gano Allen) y después partieron a casa. Ron vivía al lado contrario de Allen, por lo que se despedían a la salida y no se miraban hasta el día siguiente en la escuela.
Walker camino a paso lento y pesado hacía su casa. Él era huérfano, no conocía a sus padres verdaderos, pero tenía una muy vieja fotografía de él (antes de que comenzara a teñirse el cabello) y un hombre de aspecto amable. No estaba seguro de quien era esa persona o si de verdad le conocía, pero le resultaba reconfortante mirar esa foto. Ese hombre era más su padre que su alcohólico tutor, claro que cualquiera podía ser más padre que ese hombre. Su tutor era conocido por el 90% de las mujeres ricas de todo Reino Unido, por ende salía constantemente del país por “negocios”. Allen estaba seguro de que ese hombre era amante de esas mujeres pero no se atrevía a decir nada porque, después de todo, le tenía un terrible pavor.
Cuando llego a casa, para su suerte, su tutor no estaba. Arrojo su mochila al sofá y prendió la TV. Camino hasta la cocina escuchando las noticias, hablaban de la masacre que había ocurrido en París hacia solo un par de días. Allen, como no acostumbraba ver TV, no sabía mucho del tema por lo que subió el volumen y escucho atento mientras se preparaba pan tostado con mantequilla de maní.
Aun se desconocen las causas de este terrible atentado y quién está detrás. Se calcula que alrededor de 500 personas murieron en menos de 30 min, sin embargo aun hay cientos de desaparecidos. De los cuerpos no quedo nada más que ceniza y ropa, por lo que los muertos se han identificado por carteras y bolsas que contenían identificaciones.― Dijo el hombre sin ocultar su nerviosismo. ―En otras noticias que, por desgracia, aun están relacionadas, la junta mundial del G8 se ah vuelto a reunir de emergencia, aquí, en Londres. Las discusiones entre los líderes, según fuentes extraoficiales, tienen que ver con el atentado…
Allen cambio el canal, le enfermaba oír sobre masacres y demás. Encontró una buena película de ciencia ficción y comenzó a verla mientras comía su pan. Ese día era viernes, por ende, podía desvelarse si lo deseaba y eso deseaba. No quería ir a dormir porque si dormía soñaba y si soñaba tendría pesadillas. No quería tener pesadillas. Mientras miraba el TV, la puerta se abrió de golpe y escucho risas. Recordó su billete de 100 libras y se apresuro a desaparecer. Tomo su mochila y, gateando, se apresuro a correr a su habitación para poder conservar su dinero y no servir de mesero esa noche. Para su suerte, su tutor iba muy borracho y ocupado con una mujer como para notar al chico.
Una vez en su recamara, arrojo la mochila a una esquina de la habitación y comenzó a quitarse la camisa. Prendió su estéreo con suficiente volumen como para no oír los ruidos que venían de la sala y se sentó en la cama. Se quito los zapatos y los guantes, se limpio el rostro y, encontrar de su deseo, se acostó a dormir. Ese día había sido un tanto agotador.
***
―Lo intente señor, pero…― Link se quedo callado y con las mejillas ligeramente sonrojadas ante el recuerdo, lo habían creído un pervertido sexual.
―No importa que, Inspector Link― Dijo una voz al otro lado del teléfono y Link no pudo más que suspirar con pesadez, estaba fallando en su trabajo ―. Es de vital importancia que el chico Walker vuelva con nosotros, ¿eh sido claro?―
―Si, señor, quedo claro. Llevare a Walker tan pronto como pueda.― Respondió y el hombre al otro lado ya no contesto.
Link colgó el teléfono móvil y lo guardo en su bolsillo. Saco una barra de chocolate de otro bolsillo y comenzó a comer sin apartar la vista de la casa de Walker. Ahora él era su prioridad.

***

Walker despertó aterrado y gritando. Había tenido otra pesadilla, esta vez distinta. Lo recordaba tan nítido, tan horrendo. Esa chica asiática con la que tanto soñaba, luchaba contra él, pero ella lloraba amargamente. Con ella había otro chico pelirrojo, una especie de vampiro, un chico de cabello azul y, por increíble que le pareciera, también estaba Link, el chico de la cafetería. Allí también había muchos hombres con la piel morena, peculiarmente morena. Como grisácea. Él estaba con ellos, y con ellos estaba esa chiquilla. La de la cafetería. La joven tenía una secuencia de estrellas en la frente y sonreía ampliamente mientras miraba como las maquinas monstruosas atacaban a la chica asiática y a sus amigos. De repente, la chica asiática grito el nombre del chico y despertó. Se limpio el sudor frio de la frente y se sujeto firmemente el ojo izquierdo. Le dolía horriblemente. Su brazo ardía como si se lo hubiera quemado por completo. Respiraba con dificultad, algo no le cuadraba. Pero, así como comenzó el dolor, desapareció.
Suspiro y se puso de pie, tomo su teléfono móvil y vio que tenía un mensaje de voz de Ron. Sorprendido, pues rara vez Ron hacia eso, marco a su buzón de voz y comenzó a vestirse.
―Walker, soy yo.― Dijo Ron con la voz quebrada y quejumbrosa ―Allen… Sarah murió.― Allen se quedo estático ante aquello. ― ¿Recuerdas que te dije que iría a recorrer varios países? Pues estaba en París el día de la masacre. La policía encontró su ropa y bolso llenos de sangre, no quedo nada de ella, solo el polvo. Allen…mi hermanita esta…mi Sarah está muerta…―
Y el mensaje se acabo. Allen maldijo y se puso los pantalones rápidamente. Tomo sus guantes, su chaqueta, su móvil y su MP3, para después salir corriendo de la casa a toda velocidad. Incluso ignoro a su tutor, quien estaba sentado a la mesa y bebiendo vodka. Corrió poniéndose la chaqueta y se subió el primer taxi que se detuvo. Recorrió media ciudad (allí se fueron sus cien libras) y llego a la casa de los padres de Ron. Era una vieja mansión victoriana de aspecto aterrador y, a la vez para Allen, acogedor. Ron estaba fuera, sentado en un viejo columpio que colgaba de n árbol carente de hojas. Lucia frio, vacio. Allen pago al taxista y, al bajar, sintió de nuevo el dolor en el ojo. Ahogo sus quejidos de dolor y camino hasta Ron.
―Hola.― Dijo tímido, Ron solo le miro. ―Lamento lo de Sarah, de verdad…― Ron siguió sin decir nada.
Allen cerró los ojos y suspiro, el ojo le mataba y Ron parecía estar peor de lo pensado. Se sentó en el suelo recargando la espalda en el árbol. Ron no hablaba solo se mecía levemente en el columpio. Allen había conocido a Sarah, quien era un año mayor que ellos, y siempre le pareció una gran chica. Ahora le costaba creer que estaba muerta. De repente, Ron se puso de pie, pero no hizo nada más. Allen, preocupado, también se puso de pie y Ron le miro con los ojos sin vida.
― ¿Tienes una cicatriz en el ojo, verdad Allen?― Pregunto y el chico asintió confuso ― ¿Puedo verla?―
Allen, sin comprender realmente, saco un pedazo de papel del bolso de su chaqueta y se limpio el maquillaje dejando al descubierto su cicatriz. Se aparto el cabello y miro a Ron. Lo siguiente fue muy rápido. Ron lo había empujado con una fuerza brutal contra el árbol. Allen sintió que sus huesos crujían. Ron tenía una sonrisa vacía y una mirada vacua en los ojos. Con una mano presionaba el pecho de Allen contra el árbol y con la otra sujetaba la cabeza de Allen por la frente, alzándola para poder ver la cicatriz. Entonces hablo con otra voz, una cantarina y, a la vez, perversa voz.
Aun vives, Allen Walker.― Dijo y sonrió aun más ampliamente.
― ¿Qué? ¿De qué hablas Ron? ¡Ah! ¡Para, me lastimas!― Dijo Allen cuando Ron le jalo con más fuerza la cabeza.
Aun vives, bufón de Dios. Dime, ¿qué tengo que hacer para matarte de una vez por todas, eh Allen Walker?― Dijo Ron, ahora irritado. ― ¿Qué tengo que hacer para quitarte este maldito ojo y ese desgraciado brazo?― Una estrella negra apareció en la frente de Ron.
De repente todo paso muy rápido. Ron salió disparado hacia atrás aunque, para sorpresa de Allen, cayo de pie y con los ojos completamente en blanco. El dolor del ojo de Allen se agudizo a tal grado que se llevo ambas manos al rostro para aplicar presión. Soltó un grito desgarrador y sintió un líquido caliente salir de su ojo. Al ver sus manos se lleno de horror, estaban manchadas de sangre.
― ¿Estás bien, Walker?― Allen alzo la vista tembloroso y miro, con miedo, a su defensor.
Era Howard Link. Con una mano sostenía un papel con un extraño dibujo y con la otra formaba un extraño símbolo, similar a las invocaciones de las caricaturas japonesas. Le miro solo por unos segundos, después vio de nuevo a Ron. Este ya estaba de pie y con la espalda erguida. Debajo de sus ojos había unas extrañas marcas y su rostro parecía una máscara. Sin embargo, pese a que aquello era horroroso, algo más provoco en Allen unas fuertes nauseas y pavor. Se sujeto con fuerza el estomago y se cubrió la boca, sin importarle la sangre de sus manos, e hizo un esfuerzo sobre humano para no perder la conciencia ante aquello.
Del cuerpo de Ron salía una cadena. La cadena sujeta a nada más y nada menos que a Sarah, la humana menor de Ron. Ella lucia cadavérica y aterrada. Allen podía oírla gritar por ayuda por piedad. Ella sufría, Allen casi podía tocar ese sufrimiento. Para él era palpable el dolor de ella. La joven se retorcía luchaba contra la cadena, implorando morir otra vez. Con su ojo izquierdo solo veía luz y oscuridad, dolor y piedad. Condena y salvación. Entonces fue consciente de algo, como si el dolor de Sarah se lo hubiera murmurado al oído. Ron también estaba muerto.
―Eso es un Akuma, ¿sabes lo que es un Akuma?― Pregunto Link, sacando a Allen de su doloroso ensimismamiento.
El chico miro al rubio desconcertado y, de la nada, la chica asiática de sus sueños salto a su mente. “¡Un Akuma! ¡Cuidado, Allen!”, decía. Allen se llevo una mano a la cabeza y la presiono con fuerza. Una torrente de información de la que no era consiente comenzó a inundar su cerebro. Palabras que nunca había oído, pero que entendía a la perfección, saltaron ante sus ojos. Inocencia. Akuma. Noé. Conde Milenario. Arca. Destructor del Tiempo. Orden Oscura. 14th…
―Si, un arma…es un arma.― Dijo, más para si que para Link. ― ¿Ron esta…?―
―Muerto, lo siento Walker.― Allen sintió aquello como un puñetazo y, antes de darse cuenta, el brazo izquierdo volvió a arderle.
Soltó un grito, sentía que el brazo se le quemaba. Link se volvió a verlo, perdiendo toda concentración y Ron aprovecho para tomar su forma Akuma. Su cuerpo se rompió dejando libre al monstruo de múltiples cañones, los cuales apunto a Allen y Link. Allen se quito el guante, la tela le quemaba, y miro su mano. En el centro del dorso de la mano le comenzaba a surgir algo. Link, sin poder ocultar su emoción, sonrió maravillado. Presenciaba el regreso de Allen Walker.
Allen por su parte, estaba muerto por el dolor. Aquello que surgía tomo forma de cruz, en el centro brillaba color verde. El brazo izquierdo entero se estremeció, Allen sintió una descarga eléctrica desde las yemas de sus dedos hasta el corazón y, para aterrar más al pobre chico. Su mano cambio de forma.
Se volvió una gigantesca garra que le cuadriplicaba el tamaño. Sin embargo, se sentía ligera y muy fácil de usar. Allen, con pavor, soltó un grito asustado y Link aplaudió agradecido. El joven fulmino con la mirada a Link y luego vio a Ron. Este disparo y por instinto puro, Allen interpuso su brazo izquierdo entre las balas y ellos. A su brazo no le paso nada.
― ¡Eso es inocencia, Walker!― Grito Link para hacerse oír. ― ¡Bienvenido, exorcista!―
― ¿Pero de que hablas? ¡Mi brazo cambio de forma y Ron esta muerto y tu solo gritas de emoción dándome la bienvenida! ¿¡Estás loco o que!?― Dijo Allen y luego miro a Ron.
―Lo siento, Walker, pero debes terminarlo.― Aseguro recuperando su tono serio ―Ese chico ya está muerto y el alma de alguien está allí atrapada, debes salvarlos a ambos, como hiciste con Mana…―
Allen se quedo helado. Mana. Ese nombre resonó en su cabeza como si lo hubiera escuchado con anterioridad. Como si lo conociera desde siempre. Sin saber porque, se sintió inmensamente infeliz y, antes de darse cuenta, ya estaba de pie frente al Akuma. Esa criatura estaba flotando, apuntándole con cada uno de sus misiles. En el centro de su cuerpo estaba la máscara que había sido el rostro de Ron tan solo unos minutos antes.
― ¡Ayúdame!― Gritaba Sarah, lloraba desconsoladamente y Allen sonrió a pesar de las lagrimas.
―Lo siento― Dijo y, sin saber lo que hacía reamente, alzo el brazo dando un golpe veloz. El Akuma se partió en cuatro partes y cada una exploto volviéndose metal y fuego. El aspecto horrendo se Sarah se rompió ante la vista de Allen y volvió a verla igual de hermosa que siempre. ―, hice trampa en el póker…―






Eso es todo por hoy!!! gracias por leer y cuidense para qe no terminen en cama como yo

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